¿Por qué los futbolistas toman mate? La historia detrás de la calabaza

¿Por qué los futbolistas toman mate? La historia detrás de la calabaza

Seguro que ya viste la escena: un jugador que llega al estadio con un termo bajo el brazo y un mate en la mano. En las fotos previas al partido, en los vestuarios, en los micros del equipo. Desde hace algunos años el mate está en todos lados en el fútbol, al punto que muchos franceses descubrieron esta bebida así, sin haberla cruzado nunca antes.

No es una moda pasajera ni un producto auspiciado. Es una tradición de varios siglos que simplemente llegó a Europa en las valijas de los jugadores sudamericanos.

Acá va la historia, y lo que conviene saber si querés probar.

 

Una tradición que llegó por los vestuarios

En Argentina y en Uruguay el mate no es una bebida que se descubre de adulto. Es algo que se ve circular en casa desde la infancia, todos los días, en todas las clases sociales. Un jugador que crece en Buenos Aires o en Montevideo toma mate mucho antes de firmar su primer contrato profesional.

Cuando esos jugadores se fueron a jugar a Europa, se llevaron el mate, la bombilla y el termo. Y como el mate se comparte, los compañeros probaron. Algunos engancharon. La cadena se armó de vestuario en vestuario, sin ninguna campaña de marketing, solo por contacto.

El País Vasco español jugó un papel particular en esta historia. La región tiene una tradición matera antigua, heredada de las olas de emigración vasca hacia el Río de la Plata en el siglo 19. Muchas familias volvieron con la costumbre, que nunca se perdió.

 

El papel de Antoine Griezmann en Francia

En Francia la popularización del mate le debe mucho a un jugador: Antoine Griezmann, formado en la Real Sociedad, en San Sebastián, en pleno País Vasco español. Ahí tomó la costumbre, en un entorno donde el mate es parte de lo cotidiano.

Su consumo se volvió visible mediáticamente, sobre todo alrededor del Mundial 2018, y muchos franceses escucharon hablar del mate por primera vez en esa ocasión. Desde entonces la bebida se difundió mucho más allá del fútbol, pero fue por ahí que entró en la cultura popular francesa.

Vale aclarar que Griezmann no es un caso aislado: varios jugadores europeos y sudamericanos que juegan en España, Italia o Inglaterra lo consumen regularmente, y las selecciones argentina y uruguaya son grandes consumidoras.

 

Por qué esta bebida les gusta a los deportistas

Más allá de la tradición, hay razones concretas que explican que el mate haya encontrado su lugar en el mundo del deporte.

Una energía más progresiva que la del café. El mate contiene cafeína, pero asociada a la teobromina, la misma molécula que está en el cacao. Muchos consumidores describen un efecto más parejo y menos nervioso que el del café. Eso se agradece cuando hay que mantener la concentración durante mucho tiempo.

Un ritual de hidratación lento. El mate no se toma de un saque. Se ceba varias veces sobre la misma yerba, durante treinta minutos o más. Es una forma de tomar regularmente, en cantidades chicas, repartidas en el tiempo.

Una alternativa a las bebidas azucaradas. El mate natural no tiene azúcar ni aditivos. Para quien busca un envión sin pasar por una bebida energizante, es una opción simple.

Una aclaración honesta acá: el mate no es un producto de rendimiento y no tiene nada que ver con un suplemento deportivo. Si querés el detalle de lo que dice realmente la ciencia, y sobre todo de lo que no dice, escribí un artículo completo sobre el tema. También hay precauciones a conocer, especialmente en caso de embarazo, hipertensión o tratamiento médico.

 

El mate es antes que nada un ritual de compartir

Es el punto que las imágenes de vestuario muestran mejor: el mate circula. Un solo mate, una sola bombilla, y cada uno toma su turno mientras el cebador va cebando.

En un grupo, eso genera algo. Es un momento de pausa compartido, una conversación que se arma, una rutina colectiva. Muchos jugadores expatriados cuentan que el mate es lo que les permite recrear un pedazo de casa en un vestuario extranjero.

También por eso el mate se transmite tan bien: nadie te vende un mate, te convidan uno.

 

¿Querés probar? Por dónde empezar

Si el artículo te dio ganas, esto es lo esencial para no arruinar tu primera experiencia.

Elegí una yerba suave para empezar. Una yerba argentina con palo, como la Playadito o la Amanda Suave. Si sos sensible al amargor, la línea CBSé, con sus versiones saborizadas con guaraná, jengibre o frutos del bosque, es una puerta de entrada muy accesible. Evitá las yerbas uruguayas intensas tipo Canarias para un primer intento, son excelentes pero demasiado marcadas cuando recién arrancás.

Necesitás tres cosas: un mate, una bombilla y la yerba. Un kit completo evita hacerse preguntas al principio.

Un termo cambia todo. Es lo que permite mantener el agua a la temperatura justa durante toda la sesión, y es exactamente por eso que los jugadores siempre tienen uno encima.

 

Los dos errores que no hay que cometer

El agua hirviendo. Es el error número uno. El mate se ceba entre 70 y 80 grados, o sea justo antes del hervor. Con agua hirviendo quemás la yerba y obtenés un amargor desagradable incluso con un producto excelente.

Querer apurarse. El mate no es un espresso. Es una bebida que se toma con tiempo, cebando varias veces. Si no tenés treinta minutos por delante, no es el momento.

 

Para profundizar

Y si querés descubrir la selección, dale una mirada a las yerbas y a los kits, importados directamente de Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil.

Buenos mates.

— Luciano, Sol del Este

Volver a Blog SDE